Revista Puerta de Embarque

Parque Natural Sierra de Grazalema, donde resisten los pinsapos

By on mayo 10, 2017

Es una de las especies arbóreas más singulares de España y la podemos contemplar en el precioso Parque Natural de la Sierra de Grazalema, mientras recorremos la ruta de los Pueblos Blancos gaditanos.

La provincia de Cádiz, al norte, invita a perderse descubriendo una ristra de pueblecitos encalados, relucientes bajo el sol que ya comienza a calentar en los meses de primavera. Estamos lejos del mar, más allá de Arcos de la Frontera y del embalse de Bornos, pero el aire fresco del océano Atlántico intenta abrirse paso hasta esta serranía que esconde historias de bandoleros.


La herencia árabe se hace evidente en mil detalles, en especial en el nombre de las localidades que salen al paso: Grazalema, Benaocaz, Zahara de la Sierra, Benamahoma, y de ríos como el Guadalete… otros pueblos exhiben nombres más “castellanos”, como Villaluenga del Rosario o Prado del Rey. Ésta fue tierra de frontera entre Castilla y el reino nazarí de Granada. La toponimia y las numerosas atalayas defensivas son el vestigio de aquel tiempo pasado.


La Ruta de los Pueblos Blancos nos sumerje en un paisaje de encinas y alcornoques, de acebuches -olivos salvajes- y algarrobos, de retamas y florecillas silvestres que, como la vinca, brotan en la frescura… Estamos en el Parque Natural Sierra de Grazalema, que se extiende entre el noreste de la provincia de Cádiz y el noroeste de la provincia de Málaga, en las estribaciones de la cordillera Penibética. Este ecosistema natural se apoya en una peculiaridad clave: el índice de pluviosidad de la Sierra de Grazalema, que es el más alto de todo el país.
En parte también por esa razón aquí resiste el pinsaspar o bosque de pinsapos, algo único en Europa. Hace 18.000 años España era un extenso vergel en el que ya existía esta especie arbórea. Hoy en día, apenas quedan ejemplares de esta bella conífera, familia del abeto y en peligro de extinción. Los que resisten se atrincheran en las Sierras de Málaga y Cádiz, en áreas protegidas como el Parque Natural Sierra de Grazalema. Es un privilegio poder contemplarlos.

 

UNO DE LOS PUEBLOS MÁS BONITOS DE ESPAÑA
En el corazón del Parque Natural, atravesando el puerto del Boyar, está enclavada Grazalema, una perla custodiada por el Peñón Grande, donde nace el río Guadalete. Recientemente ha pasado a engrosar la lista de los Pueblos más Bonitos de España. El certificado está más que justificado visto el mimo de los vecinos en el cuidado y conservación de su pueblo. El casco urbano, frecuentado por el turismo durante los fines de semana, cuenta con la declaración de Conjunto Histórico Artístico.
En la plaza del Doctor Mateo Gago, el campanario erigido sobre el antiguo minarete de una mezquina nos recuerda -de nuevo- los siglos de dominación árabe. En esta bonita localidad gaditana cristalizan todos los tópicos de los pueblos blancos andaluces… todos salvo que en los meses de invierno queda cubierto por un increíble manto de nieve.


Aparte de ese detalle que descoloca a los foráneos, todo lo demás encaja de maravilla: las casas rigurosamente encaladas para preservar la temperatura interior de los potentes rayos solares, las flores de vistosos colores engalanando las ventanas, los enrejados sobrios, los soberbios portones de madera anunciando el hogar de las familias preeminentes…
Pasear por las calles de Grazalema y admirar su arquitectura popular es una delicia. Si están abiertas, entraremos a visitar sus iglesias, la de Nuestra Señora de la Aurora, la de la Encarnación o la de San Juan. El broche perfecto a este recorrido es dedicar unos minutos a contemplar el espectacular paisaje desde el Mirador Puerto del Boyar.
Como estamos por encima de los 1.100 metros de altitud y es posible que haya refrescado, aprovecha la ocasión para adquirir alguna prenda de lana. La artesanía textil local es de gran calidad y los diseños actuales se han reciclado para ofrecer prendas modernas y atractivas.

 

¡A MOVERSE!
Uno de los grandes atractivos de la Sierra de Grazalema es el turismo activo. Senderistas, ciclistas y amantes de la naturaleza en general pueden elegir entre una variedad de senderos, en función de su nivel, preferencias o de si van con niños o personas mayores. Hay rutas aptas para realizar a pie, en bicicleta o a caballo.
Posiblemente, las más espectaculares sean la ruta del Pinsapar, que se adentra en el bosque de este abeto más grande de toda Europa, y la ruta hacia la Garganta Verde. Ambas requieren de un permiso especial del Parque porque el acceso está restringido en aras a la conservación medioambiental. (Se puede solicitar en el tlf. 956 70 97 33).

Interesante y asequible es la ruta que discurre por la Calzada Romana de Ubrique. Un recorrido de 3,4 km. que arranca en Benaocaz y que permite comprobar el buen estado de la vía romana 2.000 años después de su construcción. Las mejores épocas del año para visitar este paraíso natural y andar por la montaña son la primavera y el otoño, evitando los meses de gran calor.
No obstante, también hay alternativas de turismo activo para el verano. El cercano embalse de Zahara permite la práctica de numerosos deportes náuticos. Por otra parte, los más aventureros disfrutarán a lo grande con el ala delta y el parapente en las zonas de vuelo libre.

QUÉ VISITAR: UBRIQUE
Entre el Parque de Grazalema y el Parque de los Alcornocales, este pueblo blanco gaditano es referente de la marroquinería. Primeras firmas de lujo van a Ubrique a manufacturar sus diseños. La historia se cuenta en el Museo de la Piel de Ubrique (www.museodelapiel.com). Una visita para sorprenderse con curiosidades de la historia de Ubrique como el invento de los bolsos de “cachitos”… Y es que las mujeres de Ubrique, por muy humildes que fueran, siempre tuvieron su bolso de piel, un “bolso de cachitos”, hecho con los recortes que se despreciaban en las fábricas.

QUESO PAYOYO … O DE CABRA PAYOYA
Simplemente exquisito, en sus diversas maduraciones. Se elabora con leche procedente de dos especies autóctonas, criadas con los pastos serranos: el Carnero Merino Grazalemeño y el Macho Cabrío Payoyo. La producción es forzosamente limitada porque de estas especies protegidas no quedan más que 9.000 ejemplares caprinos y 4.500 ovinos. Persiste un contencioso en relación al nombre, puesto que en su día una fábrica de Villaluenga registró “Queso Payoyo” y, en buena ley, el uso de la marca es suyo.


– Dónde comprar: Quesos de la Abuela Agustina. Excelente quesería local en Grazalema, que defiende el producto artesano y el “Queso de Grazalema”. El negocio familiar comercializa, además, chacinas y un rico moscatel casero.

– Para saber más: Para viajes en familia es interesante visitar el centro de interpretación de Quesos El Bosqueño, en el municipio de El Bosque, para conocer todos los secretos de este tesoro gastronómico de la Sierra de Grazalema.
Grandes y pequeños disfrutarán también en Granja Madrigueras, en Algodonales, donde no sólo te explican el cuidado de las cabras, sino que te enseñan a hacer tu propio queso.

DÓNDE COMER
La Divina. Cocina divertida, con toques de autor y respeto a los sabores propios de cada producto. Muy ricos el huevo campero a baja temperatura, el canelón de rabo de toro con bechamel de foie y la ensalada con trucha ahumada. En este lugar puedes comer de lujo por 15 euros.Todos los vinos son de la tierra, andaluces y la mayoría de la misma provincia de Cádiz, como el Petita, un 100% Petit Verdot que elabora una bodega familiar, o el Margarita & Amapolo, del sumiller Santiago Jordi, que se hace con Tintilla de Rota y Petit Verdot.

HOTEL FUERTE GRAZALEMA, EN PLENA SERRANÍA
Decir que este hotel se encuentra en un marco incomparable no es caer en una expresión manida. Es la pura realidad. Perteneciente a la cadena Fuerte Hoteles, es un balcón privilegiado para admirar en todo su esplendor la Sierra de Grazalema y después salir a recorrerla. Sus 77 habitaciones disfrutan de vistas a la montaña y las suites –además- de acceso directo al jardín. Grazalema se encuentra a pocos minutos en coche y a un paseo de media hora si vamos a pie; de la bellísima Ronda, le separan tan sólo 20 minutos en coche.


El restaurante y el buffet apuestan por el producto local, ecológico y de calidad. En la zona se elaboran buenos vinos, que se incluyen entre las referencias de la bodega, como BarbAzul o Acinipo.
El detalle… su jacuzzi con vistas a la sierra es, sin duda, el rincón codiciado.
– Para familias. La fortaleza sin competencia de Fuerte Grazalema es la granja de animales, una fuente inagotable de entretenimiento para los más pequeños, y también el huerto ecológico. Los niños menores de 12 años se alojan gratis.

– Huella Verde. La conciencia medioambiental de esta compañía hotelera fundada hace 60 años es digna de mención. Placas solares para reducir el consumo de energía, control del reciclaje de residuos, de la huella de carbono… El turismo responsable se ha integrado como rutina de buenas prácticas.

About Mari Cruz Marina

Debes estar registrado para escribir un post Login