Revista Puerta de Embarque

Un interior para descubrir

By on noviembre 28, 2013

En otoño, los paisajes en España se visten con sus mejores galas para recibir al viajero. Los ocres cubren los bosques, la temperatura se suaviza y alguna que otra llovizna invita a descubrir nuevos rincones. Es el momento de mirar hacia el interior, lejos del mar, y disfrutar de otros paisajes.

Andalucía

Desde los pueblos blancos hasta los paisajes kársticos; desde Sierra Nevada a los mares de olivos de Sierra Mágina. Más allá de la costa, Andalucía esconde paisajes como el desfiladero de los Gaitanes y poblaciones como Frigiliana o Ronda. El valle del Guadalquivir o el Parque Natural de los Alcornocales llevan al viajero entre riberas y bosques descubriendo pueblos (Úbeda, Baeza, Niebla, Écija…) y monumentos de un pasado cultural que deslumbran: La Alhambra granadina y la Mezquita cordobesa. Los aventureros pueden buscar el Santo Grial por Jaén.

granada

Aragón

Los Pirineos son la gran referencia, tanto por el paisaje como para poder practicar deportes de invierno. Si desea recorrer callejuelas de sabor medieval son visita inexcusable Aínsa, Alquézar, Barbastro, Albarracín o las Cinco Villas, entre otras. A los más pequeños, Dinópolis los traslada al mundo de los dinosaurios.

 

Asturias

Los Picos de Europa son la otra cara del Principado. Aquí las gentes buscan las mejores laderas para sus huertos y cuidan el ganado. Los lagos de Covadonga, Cabrales, Cangas del Narcea… Valles estrechos y altas cimas desde las cuales vislumbrar el mar y lugares recónditos como Taramundi y Los Oscos, donde se conservan antiguas ferrerías aún en funcionamiento.

 

Baleares

Un interior montañoso y revestido de naranjos espera en Mallorca. Las pitiusas ofrecen la opción de descubrir paisajes como la sierra de Tramuntana, donde no faltan las nieves, o los poblados talayóticos de la Edad del Hierro.

 

Canarias

El interior no tiene nada que envidiar a sus playas. El Teide, el bosque de laurisilva tinerfeño o el caudaloso interior palmero merecen una visita. Todo ello, salpicado por pequeñas poblaciones donde degustar los platos tradicionales o productos autóctonos, como el mojo.

 

Cantabria

Los valles pasiegos, la comarca de Liébana o los paisajes de Saja-Nansa permiten desde encontrar unas albarcas hasta disfrutar de un buen cocido montañés (de alubia y berza) o lebaniego (de garbanzos). Para los niños, nada mejor que el Parque natural de Cabárceno.

 

Castilla-La Mancha

Aquí situó Cervantes las aventuras de don Quijote, excusa para recorrer las tierras de Campo de Calatrava y pueblos como Campo de Criptana, Almagro o El Toboso. Paisajes sorprendentes como los nacimientos de los ríos Mundo y Cuervo, la Ciudad Encantada o los pétreos callejones de Las Majadas preludian al Júcar, cuya hoz hiere tierras albaceteñas. El románico adorna Atienza, Sigüenza y la Sierra de Pela, mientras Toledo ofrece seguir los pasos del Lazarillo de Tormes y castillos templarios como el de San Martín de Montalbán.

cuenca

 

Castilla y León

Castillos, iglesias románicas, pueblos medievales y parajes naturales. Todo, en nueve provincias que van desde las alturas de la Sierra de Urbión, donde se esconde la Laguna Negra, hasta las llanuras cerealísticas de Tierra de Campos. Desde el románico palentino, allá “do cantó la muda”, hasta las Arribes del Duero o el Canal de Castilla. La historia se palpa en pueblos protegidos por recias fortalezas (Coca, Burgo de Osma, Ciudad Rodrigo, Peñafiel, Oña…). Amplia historia que va desde los yacimientos de Atapuerca hasta museos contemporáneos, pasando por el gótico de la catedral de León, los palacios de La Granja, el palacio episcopal de Astorga…

 

Cataluña

Los deportes de invierno son una de las principales opciones. Los Pirineos ofrecen alternativas puramente naturales, como el Val d’Arán, o artísticas, como el románico del valle del Boí. Cataluña también disfruta de paisajes donde respirar tranquilidad, como el paisaje volcánico de Olot o los viñedos del Priorat.

 

Ceuta

Ciudad multicultural (conviven cristianos, judíos, musulmanes e hindúes), esconde tras su foso marítimo navegable un puñado de monumentos entre los que destacan la catedral, el palacio municipal y los restos de baños árabes del siglo XIII, diseñados en zigzag y constituidos por cuatro salas completas.

 

Comunidad Valenciana

A espaldas de las playas, se esconde un interior montañoso. Apenas una decena de kilómetros, llevan a un paisaje insospechado, recortado por las serranías de Alcoy y del Espadán o el desierto de Las Palmas, donde se refugian pueblos amurallados como Morella.

 

Extremadura

El Tajo y el Guadiana bañan estas tierras recorridas por tres sistemas montañosos. Allí donde se cuentan más kilómetros de costa interior, se levantan pueblos desde donde partieron muchos conquistadores hacia América (Plasencia, Trujillo, Hervás, Olivenza, Mérida, Zafra…) y monasterios donde se retiraron reyes. Para los más aventureros, nada mejor que internarse por Sierra de Gata o Las Hurdes.

caceres

 Galicia

Cualquier momento es bueno para recorrer el Camino de Santiago o las riberas del Miño y el Sil. El primero, protegido en la Reserva de la Biosfera Terras do Miño; el segundo, contiene la Ribeira Sacra, una hoz adornada por milenarios monasterios. Todo ello, regado por excelentes vinos blancos.

 

La Rioja

Cuna de la lengua castellana, San Millán de la Cogolla cobija las glosas emilianenses y ofrece buenos caldos riojanos. Recorrer Tierra de Cameros en busca de huellas de dinosaurios es un buen preludio a Santo Domingo de la Calzada, Calahorra o Alfaro. Además de poder esquiar en Valdezcaray.

 

Madrid

Más allá de la capital, se esconden castillos, sierras y pueblos medievales. La “sierra pobre” conserva añejas costumbres y dulces que hacen honor a su nombre: “cojonudos”. El Monasterio de El Escorial y los castillos del Henares compiten con Chinchón, Buitrago de Lozoya o el entorno palaciego de Aranjuez. Aunque para paisajes otoñales, nada mejor que el Hayedo de Montejo.

 Madrid

Melilla

La antigua Rusadir ofrece su perfil amurallado asomándose al Rif, aunque un paseo por sus calles descubre al viajero el segundo mejor exponente del estilo modernista, sólo por detrás de Barcelona, además de poseer la única capilla gótica de África.

 

Murcia

Tierra de castillos y conventos que cobija poblaciones monumentales: Caravaca de la Cruz, Lorca, Mula, Totana, Jumilla o Yecla. El castillo de Lorca, el concejo renacentista de Jumilla o la basílica de la Vera Cruz de Caravaca merecen una visita, al igual que sus museos: Arqueología Subacuática, Arte Ibérico, Salzillo, Etnológico de la Huerta…

 

Navarra

Los ocres de las sierras de Aralar, Urbasa y Andía son una buena excusa para conocer los antiguos pueblos navarros. La historia se refugia en Tudela y Estella, parte del Camino de Santiago cuyo origen se halla en la colegiata de Roncesvalles. No menos interesantes son el monasterio de Leyre y el castillo de Olite.

tudela

 

País Vasco

Ir de pinchos ya es suficiente razón para acercarse a lugares como Laguardia, punto de partida de La Rioja alavesa. Comarcas como Las Encartaciones o el Alto Deba esconden historia, bosques mágicos (Oma), cuevas prehistóricas (Santimamiñe) y senderos de montaña (Gorbea).

 

Fiestas gastronómicas

Algunos lugares celebran el otoño con festejos gastronómicos. En Asturias, tiene lugar el Amagüestu en honor de la castaña, mientras que, en As Pontes, se celebra la Feria de los Hongos y Setas. En Canarias, los niños recorren las casas durante la fiesta de los Finaos llenando sus cestas con frutos secos. En Potes, la Fiesta del Orujo permite probar múltiples variedades de este licor.

 

Viajar con niños

Dinópolis, Port Aventura, el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, Mini Hollywood… Son muchas las opciones para viajar con niños. Y no todos los destinos deben ser necesariamente para esas edades. Por fortuna, la geografía española cuenta con numerosos museos interesantes para mayores y menores, como el de la Evolución Humana que permite acercarse a los hallazgos de Atapuerca.

 

Buscando setas

Los bosques no son sólo interesantes por las diferentes tonalidades originadas por el cambio de estación. Son, además, el hábitat de las setas y pueden convertirse en el mejor destino para iniciar una nueva afición. Las primeras veces conviene ir acompañado de un experto. Y en caso de no atreverse a coger ninguna, son la mejor excusa para pasear por hayedos, pinares, robledales, encinares…

Morchella esculenta

 

About Redacción Puerta de Embarque

Debes estar registrado para escribir un post Login